RETO:
¿Cómo convertimos al Ayuntamiento de Montilla en un cerebro colectivo que no solo gestiona, sino que piensa, aprende y decide de verdad basándonos en evidencias? El reto no era solo digitalizar documentos, sino transformar un montón de papeles y archivos repartidos en decenas de áreas de un ayuntamiento en un súper poder. Pasar de tomar decisiones «por intuición» a tomar decisiones «con datos en la mano» sin que los funcionarios se subieran por las paredes porque los hiciéramos trabajar más.
SOLUCIÓN:
En lugar de lanzar otro programa de «transformación digital», creamos un cerebro central: la Oficina del Dato y con un enfoque transversal, conectamos todas las áreas del Ayuntamiento. Primero, aplicamos nuestro «Jarabe de Datos» para recopilar, centralizar y poner en orden con un “dato único” toda la información que el Ayuntamiento ya tenía. Luego, la convertimos en conocimiento con un formato visual y atractivo, no con hojas de cálculo aburridas. El objetivo era que el dato no se quedara en un cajón, sino que se convirtiera en un agente de cambio, permitiendo a los políticos y a los funcionarios entender la realidad de la ciudad y así poder optimizar servicios, asignar recursos y planificar el futuro de forma más inteligente.
IMPACTOS:
Decisiones quirúrgicas: El Ayuntamiento pasó a tomar decisiones basadas en evidencias, optimizando cada euro y cada recurso.
Servicios más ágiles: La información centralizada permitió mejorar la eficiencia interna, reduciendo tiempos de espera y simplificando trámites para los ciudadanos.
Transparencia radical: Los datos se convirtieron en un recurso público, acercando la administración a la gente y fomentando la participación ciudadana.
BENEFICIARIOS:
La ciudadanía de Montilla que recibió servicios más rápidos y adaptados a sus necesidades, el propio Ayuntamiento que ganó en eficiencia, y las empresas locales que ahora tienen acceso a datos clave para desarrollar nuevos proyectos.
